El maquillaje glowy no es solo una tendencia estética. Es el reflejo de una piel uniforme, equilibrada y correctamente hidratada. A diferencia de los acabados cubrientes o ultra mate, este tipo de maquillaje deja que la luz interactúe con la piel, revelando frescura y naturalidad.
Desde la dermatología, el glow se asocia directamente al estado de la barrera cutánea. Cuando la piel tiene suficiente agua, su textura es más uniforme y el maquillaje se integra mejor, sin marcar líneas ni zonas secas. Por eso, la hidratación no es un paso previo más; es el verdadero secreto detrás de una piel luminosa.